¿Qué aportan niños, niñas y adolescentes a la sociedad?

Por: Rosa María Ortiz

Hemos sido testigos en estos últimos días del importante protagonismo de adolescentes y jóvenes de distintas regiones del mundo, incluyendo una adolescente indígena del Brasil, participando activamente en la reciente Cumbre sobre Cambio Climático COP26 (noviembre/21).

 

En el entendimiento de que niñas, niños y jóvenes de hoy son quienes más sufren y sufrirán los estragos del calentamiento global, sus voces fueron escuchadas con atención por las autoridades y su activa participación tuvo gran repercusión en redes sociales a nivel mundial. Por primera vez, hubo un reconocimiento formal de la necesidad de reducir el uso de carbón, la fuente de energía más sucia, y limitar el calentamiento al objetivo crucial de 1,5 grados.  Estos logros en la reciente Cumbre no son, sin embargo, ni de cerca suficientes, pues no revierten el problema ya que, hoy mismo, muchas personas mueren, poblaciones enteras sucumben con gran sufrimiento humano debido a grandes inundaciones, ocurren grandes quemazones como nunca han existido, destrucciones de hábitats que obligan a migrar, gran cantidad de plantas y animales se extinguen. La humanidad está amenazada y debe despertar.  El rol de la niñez, la adolescencia y la juventud ha sido, es y será indispensable para reaccionar y evitar una catástrofe global.

 

El tema de este artículo no será el cambio climático sino el rol de la niñez y la adolescencia en este tiempo, como sujeto político. Esto que ha ocurrido en Glasgow hubiera sido impensable hace pocos años, pero es resultado de un trabajo de varias décadas.  Es la confirmación de su reconocimiento y aceptación como nuevos sujetos sociales y políticos.  La frescura de sus planteamientos, la certeza de sus opiniones, la libertad de sus propuestas, la urgencia de sus demandas, son un aire fresco y necesario como el oxígeno en nuestras sociedades viejas. 

Esta Cumbre, en realidad, ha sido un fracaso pues la medida que asumieron no alcanza a revertir la amenaza sobre el planeta y la humanidad. Sin embargo, se intenta vender la idea de que ha sido un éxito.  ¿Cuál es el discurso de la joven Greta Thunberg?: “No es un secreto que la COP26 es un fracaso”. “Las voces de las futuras generaciones están siendo ignoradas con sus falsas promesas”. “Más compromiso y menos bla bla bla”… Numerosas/os jóvenes de pueblos indígenas del Amazonas y otros lugares de Latinoamérica, de Asia y de distintos países africanos  han  marchado en Glasgow encabezando la comitiva de esta protesta con manifestaciones como “¿Qué queremos?: Justicia climática!; ¿Cuándo la queremos?: Ya!”. Y agregan: “Lo que debemos preguntarnos es ¿por qué luchamos? ¿Para salvar el mundo o para mantener todo igual? Los líderes pueden seguir en su burbuja, pero la historia los juzgará. Y nosotros no lo aceptaremos”.  En América Latina y en nuestro país, Paraguay, tenemos adolescentes jóvenes y luchadores ejemplares, así como excelentes comunicadores/as activos/as en las redes sociales en pro de los cambios que se precisa impulsar.  Estas jóvenes personas que admiramos hoy son efecto de un acompañamiento adecuado en sus vidas, respetuoso de su proceso de desarrollo y madurez, en el que han recibido la información que precisan para entender su realidad, para poder mirarla críticamente y para buscar la forma de actuar siendo útiles a sus propias vidas y a las de su entorno.

¿Qué actores han cumplido un rol en el acompañamiento a estos/as adolescentes y jóvenes que hoy admiramos y a quienes necesitamos para el cambio? Veamos:

 ¿Qué es lo que precisa una niña o un niño pequeño?  Una familia que lo tenga en el centro de su atención y lo proteja a lo largo de su crecimiento.  ¿Y qué es lo que toda familia con un niño o niña precisa para poder lograrlo? Asegurar vivir en condiciones mínimas: un hogar, salud, educación, servicios de cuidados diurnos, es decir una comunidad organizada que asegure a esta familia los servicios, cuidados, seguridad, espacios públicos, caminos a la escuela protegidos, atención en los peligros diversos que puedan enfrentar.  Estas necesidades de niños y niñas son tan vitales, tan imprescindibles para su desarrollo integral, como para el bien de su familia y su comunidad, que por eso  están reconocidos como derechos humanos del niño/a.  La responsabilidad de los niños y niñas irá creciendo en la medida de su comprensión y su capacidad y, disminuirá recíprocamente la de las personas adultas: padres, madres, maestras, cuidadores/as. Irán aprendiendo con ellos/as a hacerse responsables. Y el principio conocido como autonomía progresiva hará posible que los propios niños y niñas, adolescentes hombres y mujeres, vayan colaborando con sus padres y madres en las actividades y responsabilidades de la familia, de la escuela, así como en el apoyo a su comunidad.  Gradualmente, irán conociendo entornos cercanos o fuera de su familia en los que descubrirán otros aspectos de la vida y, con un buen relacionamiento familiar se podrán enriquecer todos. Padres y madres se asegurarán de conocer esos entornos, presenciales o virtuales, y dado que no siempre lo consiguen, existen otras instancias en la comunidad que colaboran con ese cuidado: vecinos, maestras, padres/madres de compañeros/as,  amigos/as, sus mismos pares, autoridades diversas, policías, comunicadores/as, etc.  Las niñas y niños deben conocer sus responsabilidades desde pequeños/as y las personas adultas deben vincularse con  ellos/as  con respeto y aprender a dialogar generando confianza en ese vínculo.

Para que todo esto no quede en bla bla bla, como dice Greta, es que el estado aprobó el Código de la Niñez.  Este Código obliga a las autoridades municipales, departamentales y nacionales y a los tres poderes del estado, así como a los adultos familiares y cualquier otro adulto, a respetar y proteger los derechos de todo niño/a de 0 a 17 años.  Dado que la mejor manera de hacerlo es: organizarse y prevenir, las diversas instituciones deberán dialogar para hacer un buen trabajo coordinado, en Consejos instituidos en los tres niveles de gobierno mencionado en los que analizarán los mayores temas de preocupación para planificar su atención. Y, niños/as y adolescentes, de acuerdo a su madurez, serán escuchados y su opinión tenida en cuenta. Tal como han sido escuchados en Glasgow.

Así podemos explicarnos la manera en que estos/as adolescentes y jóvenes que hoy nos sorprenden por su madurez y su compromiso han sido acompañados por sus familiares y autoridades, y hoy aportan para los cambios que la humanidad precisa.


Rosa María Ortiz
Experta internacional en derechos de la niñez y la adolescencia, Lic. en Medios de Comunicación Social. 
Fue Relatora para los Derechos de Niños/as y Adolescentes y Vice-presidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) (2012-2015), integrante y vicepresidenta del Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas (Ginebra, Suiza) (2003 – 2010), asesora de DDHH y Diversidad Cultural de la Secretaría Nacional de Cultura de la Presidencia de la República del Paraguay (2011).
Es fundadora, cofundadora y miembro de las siguientes organizaciones y coaliciones de derechos humanos:  ENFOQUE NIÑEZ, Fundación TEKOHA, GLOBAL Infancia, Asociación CALLESCUELA, TAPE.
Recibió los siguientes premios: ”Por la Igualdad y la No Discriminación” en Categoría Internacional (Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, República de México, 2014); Peter Benenson para la Defensa de los Derechos Humanos (Amnistía Internacional, sección Paraguay, 2010), Mujer Paraguaya (Secretaría de la Mujer de la Presidencia de la República, 2003).
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